Quiero comer la tierra, con mis manos agrietadas,
ver el cielo derrumbarse, cada mañana
y por mi ventana ver, atardecer tras atardecer
con la barriga repleta del potaje que hizo mi mujer,
escribir poesía astuta, crítica, a veces bruta
y huir de la ciudad, que me condena
a tanta desgracia, tanta viruta
de metal, incrustada
tantos malos humos, a lo sumo
soy, un despojo, voy
caminando roto, como ayer
el mismo, déspota, exploto
sobre la tierra roja, de cada acaecer,
las sombras me dan de comer,
vivir, yo quiero volver.