Dejamos de pensar ya hace años, solo buscando en el baúl de los recuerdos, prejuicios, macros informatizadas de acciones y contradicciones para evitar ser, evitar pensar, evitar dejar de vivir esta vida automática.
¿Tendré que sonreír? ¿Cuándo pago al camarero? ¿El conflicto palestino? ¿Gemir o no gemir? Esa es la cuestión, y no pregunta (Question) pues ningún interrogante lo responde el raciocinio ni la experimentación, ya no hay preguntas sin responder porque las respuestas ya están escritas por nosotros en el gran libro de la sociedad vigente.
Así me niego a jugar al juego, tirar los dados y solo por azar (quizás posicionamiento social anterior, habilidad en las felaciones colectivas a el jefe o la pareja, al vecino o al presidente de la comunidad; nivel de sonrisa forzada para sonreír mejor y así todos al mismo son reirnos de nuestra existencia con dirección manual). Por azar vivo y muero por convencimiento que mañana será todo igual aunque me intenten hacer pensar que no, aunque mi mujer tenga un mal día o llueva, el cuentakilómetros no cesa y lo que fue ayer ya no es pues hoy ya es pasado, pluscuamperfecto sin error programado por los hombres del maletín, sí, esos que no vemos.